6 de enero de 2009

Saludo

El sol se asoma tras la cordillera mientras yo me acomodo a la entrada de la estación. Mis amigos se fueron para encargarse de sus quehaceres diarios. La gente pasa a mi lado sin percatarse de mi presencia. Un joven se queda mirándome, lo saludo con la mano esperando que me ignore como todos, pero me devuelve el saludo también con su mano. Una extraña alegría se apodera de mi. Tengo que reprimir un ladrido mientras mi cola empieza a moverse automáticamente, él me sonríe. Creo que he ganado un amigo.