1 de diciembre de 2017

Cuento de despedida Cuarto Medio



Había una vez, hace mucho tiempo, un ángel en el cielo, estaba jugando con otro ángel a la pinta. Eran los mejores amigos, siempre jugaban juntos. Estaban en un parque donde había muchos otros ángeles.
-¿Cuándo iré con mi mamá y papá? -preguntó uno de ellos a otro ángel grande que pasaba por ahí.
-Ya está todo listo, mañana conocerás a tu familia -Le contestó.
-¿Qué es una familia?
-Familia son unas personas que están juntas y se quieren mucho.
-¿Y a mi también me van a querer?
-¡Claro! ¡Si te están esperando!
-¡Yupi! ¿Y cómo sabré quienes son?
-Los reconocerás porque tu mamá es la más bella del mundo, y tu papá es el más fuerte de todos.
Esa noche, al ángel le cuesta quedarse dormido de tanto nervio que tiene, pensando en lo que pasará al día siguiente.
Cuando despierta al otro día y abre los ojos, se encuentra con una mujer que lo tiene en brazos, lo mira con mucho amor. El ángel la mira fijamente a los ojos, y reconoce.
-¡Mamá!
La mamá mira este ángel, que se ha convertido en un bello bebé recién nacido, le da un tremendo besote en su carita.
Luego, el bebé mira al lado y ve un hombre. El hombre sonríe cuando el bebé lo ve.
-¡Papá!
Y el papá toma al bebé y le da un tremendo abrazo muy apretado.
El ángel se ha convertido en bebé y ahora está con su familia.
El bebé crece, aprende primero a sentarse y después a caminar. A veces se cae pero no importa. ¡Caminar es divertido!
También aprende a hablar, conoce muchas palabras nuevas, y las va diciendo a todas las personas que conoce.
Un día, mamá y papá le cuentan al niño que lo van a llevar a un lugar entretenido, se llama “Colegio”.
-¿Qué es un colegio?
-Un colegio es un lugar donde puedes aprender y ver cosas nuevas, y hay otros niños para jugar.
-¿No me va a pasar nada? -Le pregunta el niño algo asustado a papá y mamá.
-Claro que no, en el colegio se pasa bien y hay cosas divertidas.
Al otro día lo llevan al colegio. Es un lugar de muchos colores, y hay muchos niños.
Cuando entra en la sala ve muchos juguetes, es un colegio grande pero tiene mesas y sillas pequeñas para poder sentarse cómodamente.
Al niño le gusta el colegio.
Un día, estaba en el colegio aprendiendo palabras en inglés con la miss, y de repente se abre la puerta, entra una señora que lleva de la mano una niña muy linda que tiene cara de pena.
La niña mira a todos lados, no quiere entrar porque no conoce a esos niños. Le da susto y no quiere que la mamá se vaya.
El niño la mira un momento y luego la reconoce.
¡Es la amiga ángel con que estaba jugando a la pinta!
La niña empieza a mirar a todos lados y de repente lo ve, se le quita la pena, el susto y se empieza a reír.
¡Amigo!
La niña entra y empiezan a jugar juntos. Luego se hace amiga de los otros niños que están en la sala.
Pasa mucho tiempo, van al colegio casi todos los días, aprenden inglés, los planetas, los días de la semana, bailan, dibujan letras y números, hacen muchas actividades con las tías, y aprenden juegos muy divertidos.
Pasa el tiempo y el niño crece, cada día está más grande. Ha aprendido muchas cosas en el colegio, ha ganado muchas amistades, una que otra cicatriz y ya varias aventuras.

Un día mamá y papá hablan con él, le dicen:
-El otro año vas a ir a un colegio mucho mejor, está un poco lejos, pero creemos que será bueno.
-El niño investiga un poco y parece medio raro, en algunas páginas de internet sale que es un experimento con los niños, no quiere cambiarse a un colegio donde lo traten como conejillo de indias, además tiene varios buenos amigos a los que no quiere dejar.
El primer día de colegio cruza el umbral del portón, mitad asustado y mitad a regañadientes mira hacia todos lados, parece un colegio común y corriente.
Poco a poco se dio cuenta que el ambiente era distinto, sus compañeras y compañeros, aunque se veían igual que él, tenían algo distinto, una fuerza, un espíritu, una energía tremenda.
Siguió pasando el tiempo, los que eran compañeros se volvieron amigos, algunos muy buenos; la exigencia de los profesores es muy alta, pero él sabe que tiene el potencial, lo ha demostrado más de una vez destacando con sus notas, tanto individual como el promedio curso.
El ambiente de este nuevo colegio era mucho mejor que los dos o tres donde había estado antes, si bien había frustraciones, cuando sus padres le decían que lo iban a cambiar de colegio él se negaba rotundamente.
El tiempo no se detuvo, finalizó el año escolar y comenzó uno nuevo. El primer día, estaban todos en el patio conversando y poniéndose al día de lo ocurrido durante las vacaciones. Extrañamente, le gustaba volver a estar en el colegio. Sonó el timbre y entraron a sus salas. Una vez se hubieron sentado, el profesor inició la clase con una bienvenida al nuevo año. Estaban en eso cuando golpean la puerta, el profesor hace la señal a través de la ventana para que pase, se abre la puerta y una niña con cara de asustada se asoma tímidamente, todos se voltean, la niña se pone colorada a más no poder y avanza lentamente hacia un asiento desocupado al lado de un niño, quién disimuladamente le da un codazo, ella se voltea ¡Es su amigo de infancia! ¡Otra vez se encuentran!
Su esfuerzo y el de su curso, sumado al apoyo incondicional de sus profesores, sobretodo el profesor jefe, dieron fruto: empezaron a hacerse famosos, a salir en las noticias, no por quemar el colegio o poner barricadas, sino por tener buenos puntajes en las pruebas SIMCE año tras año, incluso en la odiada PSU. Comenzaron a medirse cara a cara con los “emblemáticos”, incluso superándolos en más de una oportunidad.
Ya en medio de la adolescencia su espíritu rebelde comenzó a aparecer, algo no anda bien en el sistema, hay que mejorar y no sólo en lo académico, hay que ser mejores personas, comenzó a exigir excelencia, pero la de verdad, no la de eslogan para tomarse el colegio. Su mamá y papá lo miraban con cierto recelo, siempre quisieron lo mejor para él, que fuera mejor que ellos, él junto a su amiga y demás compañeros, sin darse cuenta, lo estaban consiguiendo, comenzaron, de cierta forma, a impartir clases de convivencia, trabajo duro, amistad, respeto, honestidad y justicia a algunos profesores y directivos del colegio, e incluso en alguna oportunidad a sus propios padres.
Su vida cambia cuando comienza a pololear con su amiga de la infancia. Se conocen hace tanto tiempo que fue algo natural, se llevan excelente y tienen ideales similares y, si bien saben que podría no durar eternamente, lucharán por ello.
Su espíritu rebelde le dio la energía y ganas, junto a su polola y demás compañeros y amigos, para organizar el mejor café literario de la década; organizar en diez días la mejor fiesta de despedida para cuarto medio que se hubiera visto nunca; y así subió, junto a sus amigos, la vara en todas y cada una de las actividades en que participó. ¡Si hasta estuvieron entre los top 10 nacional cuando se pusieron de acuerdo para contestar mal el SIMCE!

Le plantearon nuevos desafíos, los profesores y sus padres empezaron a hablar de estudiar una carrera. Comienza a pensar y tiene algunas ideas, algunos de sus compañeros ya lo tienen decidido hace tiempo; él va a algunos seminarios y charlas pero nada le convence. ¿Derecho? ¿rockero? ¿medicina? ¿pintura? ¿empresario? ¿artista callejero? ¿Universidad tradicional? ¿instituto? ¿una privada? ¿aprender de Youtube? ¿algo que me guste o algo sólo para que me dejen de presionar? ¿lo mismo que su polola para estar con ella? Muchas preguntas sin respuesta. Solamente está seguro de dos cosas, con todo lo contradictorias que puedan parecer: la primera es que pondrá todo su esfuerzo y será el mejor, aunque sea barriendo calles; y la segunda, contrario a lo que dice todo el mundo, es que el fracaso sí es una opción, porque significa una lección de la que aprenderá y se levantará, tal como lo ha hecho hasta ahora.
Pasan los meses, el año finaliza, el ciclo finaliza, su vida escolar finaliza. Lo que llaman vida de adulto está a la vuelta de la esquina.
Papá y mamá lo miran orgullosos recibiendo su certificado, su amado ángel ha crecido.

Y vivirá feliz para siempre.

Y colorín colorado, este cuento no se ha acabado.