10 de mayo de 2012

Desde mi oficina

Desde el escritorio de mi oficina no se ve el río Mapocho, pero mis compañeros, que sí lo ven, me cuentan que no tiene nada bueno, que es feo, sucio, mal oliente y con poco caudal. Yo quiero tener mi escritorio con vista al Mapocho, pero con una vista distinta. Ver peces de colores, delfines y un barco a vapor que pase a mediodía, incluso podría traer a mi monstruo mascota y dejarlo libre para que juegue y conozca mas gente, hasta podría ir a verlo y almorzar juntos. Ya lo imagino feliz esperándome con un guiño de ojo cada tarde.