18 de noviembre de 2014

Anoche soñé contigo, parte 2

Siento el viento frío en mi cara cuando cruzo la calle, qué bueno que decidí ponerme el abrigo. De pronto escucho una voz masculina llamando a alguien, no hago caso, no quiero. Sin darme cuenta doy un salto al sentir que me tocan el hombro, te veo, tienes en la mano un pañuelo igual al mio, me toco el cuello y no está, pienso que mi pañuelo no me quiere porque otra vez se quiso escapar. Mientras quito de mi mente esa bobada te miro nuevamente y se me escapa una sonrisa, charlamos durante cortísimos 3 metros y sin saber porqué te invito a mi casa.

Al entrar te presento a mi amiga del alma, compañera de penas y alegrías. Es increíble cómo hace poco mas de una hora mi única compañía era un pote de helado, luego aparece mi amiga y confidente prometiendo que no me dejaría sola, y ahora ya somos tres. Puede ser un día distinto.

La tarde se hace cortísima, charlamos, reímos, hace tiempo que no la pasaba tan bien, hasta creo... ¿qué fue ese ruido? ¡la puerta! espero sea mi imaginación. Si, escucho el gruñido de un hombre en la calle que al parecer tropezó.

Recordando cuando eramos niños, aparece en mi mente mi vestido de princesita, les cuento que sin duda odiaba vestirme de princesa, pero mi madre decía que el vestido no era lo importante, "lo que importa realmente es sentirte como princesa". Comento que las vivencias de niños en general son bastante agradables, o al menos recordamos con mayor intensidad y pasión las agradables, también comienzo a recordar cuando... ¿esa sombra en mi ventana es del árbol o es una persona? El bamboleo es suave y rítmico, es el árbol, decido.

La conversación sigue alegre, miro el reloj y no puedo creer que haya pasado casi todo este rato riéndome. De pronto el sonido de la puerta dibuja un escalofrío en mi espalda, me siento palidecer mientras lo veo entrar. Me mira fijamente, nos mira a todos pero cuando sus ojos se posan sobre ti me doy cuenta que este día puede acabar peor de lo que cruzó fugazmente por mi mente hace 2 segundos. Los malos recuerdos reemplazan los agradables de esta tarde y el miedo se apodera de mi. Siento la primera lágrima rodar por mi mejilla, este día ya no es muy distinto al resto.

Al irse tan en silencio como llegó cae la segunda lágrima por mi mejilla, miro a mi amiga y está tan tensa que las uñas de sus manos empuñadas pronto la harán sangrar, miro las mías y tiemblan, levanto la vista y la tristeza que veo en tus ojos hace rodar la tercera lágrima. Mientras intento explicarte que no es tu culpa pienso que en realidad la culpa es mía, no debí invitarte. Ya son incontables las lágrimas, intento contenerme pero es imposible. Veo que te levantas y pienso que tienes todo el derecho de irte, incluso deseo que lo hagas para que no me veas así y, sin saber por qué, un nuevo miedo me invade. Pero no te vas, vienes a mi y me abrazas, me siento querida en tus brazos, protegida, amada.

Cuando tomo conciencia de que estás tan cerca que puedo sentir tus latidos, me despierto.

¡Una pesadilla! Eso es mas o menos normal, todo el mundo tiene pesadillas, pero, ¿por qué apareces tu en mis sueños? No he podido dejar de pensar en ti en todo el día, sigo sintiendo tus brazos a mi alrededor, tu corazón latiendo con fuerza mientras el mío vuelve a un ritmo normal ¿volverás esta noche a consolarme nuevamente? ¿podrás protegerme?

9 de octubre de 2014

Anoche te vi

Te veo cruzar la calle con el pelo jugando al viento, de tu cuello salta un pañuelo que cae lentamente al vacío. Al momento de agacharme a recogerlo veo que tu sombra gira hacia mi, al levantar la vista nuestros ojos sonríen cuando se encuentran.

En tu casa la tarde es agradable hasta que llega él y te hace temblar, ya no están juntos pero él parece no recordarlo. Sin mediar palabra se va. Te abrazo intentando hacer desaparecer el miedo de tus ojos.

Como todo fue un sueño estoy esperando dormir, para poderte abrazar nuevamente.


* Relato Anoche soñé contigo adaptado para Santiago en 100 palabras.

8 de octubre de 2014

Anoche soñé contigo

Es de día y la tarde está fresca cuando te veo cruzar la calle, caminas agitando tu abrigo largo y delgado, se te cae un pañuelo, me acerco, lo recojo y te llamo para entregártelo, das vuelta y me agradeces con una sonrisa, empezamos a conversar y me invitas a tu casa de la cual estamos a unos cuantos metros.

Dentro está una mujer que me presentas como una gran amiga. La tarde sin panoramas se transforma en una agradable y distendida conversación.

Entre las bromas y risas noto que estás nerviosa, en tus alegres ojos asoma cierto miedo cuando miras a la puerta, tu amiga se da cuenta pero también calla.

Luego de un par de horas entra un hombre, no golpea la puerta por lo que asumo tiene llaves, no alcanzo a esperar las presentaciones de rigor cuando veo que se pone completamente furioso cuando mira hacia donde estoy, en sus ojos parecieran asomar llamaradas de celos, veo un miedo controlado en tu amiga, lo conoce, pienso. Luego me mira intensamente, puedo sentir el calor de su mirada fulminante, luego fija su mirada en ti y veo que estás temblando, es pánico. Los diez segundos que transcurren parecen horas.

Se va sin decir palabras. Intento disculparme por ser el causante del mal rato, repaso cada segundo de mi visita y no veo motivo aparente, pero claro, él no estaba presente, me contestas que ya no están juntos pero que eso a él parece no importarle, sigues temblando, comienzo a acunarte en mis brazos para darte la calma que tanto necesitas. Mientras las preguntas vuelan por mi mente ¿por qué no cambias la chapa de la puerta? ¿qué derecho tiene de asustarte de esa manera? ¿qué te ha hecho para temerle como un niño teme a lo que pueda encontrar bajo la cama?

Mientras intento decidir si formular alguna de esas preguntas me despierto.

Ahora me pregunto el porqué soñé contigo, y sobretodo por qué esa trama novelesca. Es de noche otra vez y sigo recordando claramente el sueño, te recuerdo sonriendo y luego temblando de pánico.

Hace meses que no despertaba recordando un sueño y ahora de pronto apareces tu ¿volverás esta noche con tus miedos?

24 de agosto de 2014

Un sueño

Te veo nuevamente, veo tu rostro, tu sonrisa, el reflejo del sol en tu cabello revuelto por el viento.

Sigo observándote mientras tu figura se difumina por una densa niebla que aparece de pronto, todo a mi alrededor se ve borroso, mientras escucho unas campanadas a lo lejos que suenan sin cesar, intento no hacerles caso porque tus labios se mueven y quiero escuchar lo que dices. Me doy cuenta que incluso el sonido ambiente se apaga tras esas malditas campanadas. Tu rostro se aleja cada vez mas borroso, no logro escucharte, sigo encantado con tu mirada; tu cabello pareciera despedirse al compás del viento y yo sigo sin sabe qué dices. Deseo acercarme pero mi cuerpo no responde, intento no perderte de vista pero ya la neblina lo cubre casi todo, eres sólo una silueta.

Finalmente las campanadas me despiertan, apago el despertador, eras un sueño, no me importa, cierro los ojos intentando volver a soñarte.

18 de julio de 2014

El cambio

Se despierta, luego de la ducha va a la oficina. Trabajo va y viene, papeles y papeles. Almuerzo. Trabajo y mas trabajo. Viaje de vuelta y luego de la once se acuesta, antes de dormir medita sobre su vida, concluye que es muy aburrida.

Se despierta, luego de la ducha va a la oficina. Trabajo va y viene, papeles y papeles. Almuerzo. Trabajo y mas trabajo. Viaje de vuelta y luego de la once se acuesta, antes de dormir medita sobre su vida, concluye que no le gusta esta vida rutinaria.

Se despierta, luego de la ducha va a la oficina. Trabajo va y viene, papeles y papeles. Almuerzo. Trabajo y mas trabajo. Viaje de vuelta y luego de la once se acuesta, antes de dormir medita sobre su vida, concluye que debería cambiar su vida.

Se despierta, luego de la ducha va a la oficina. Trabajo va y viene, papeles y papeles. Almuerzo. Trabajo y mas trabajo. Viaje de vuelta y luego de la once se acuesta, antes de dormir medita sobre su vida, toma la firme decisión de cambiar su vida.

Se despierta, luego de la ducha va a la oficina. Trabajo va y viene, papeles y papeles. Almuerzo. Trabajo y mas trabajo. Viaje de vuelta y luego de la once se acuesta, antes de dormir medita sobre su vida, lo decide, hoy dormirá sobre su costado derecho.


6 de julio de 2014

Destino

El tren sale de la estación, lentamente inicia su recorrido, piensa en su destino y sonríe. Las personas que le acompañan en este viaje también están entusiasmadas. Ve gente a su alrededor, alegres, cabizbajos, pensativos, dos parejas tan cariñosas que parece que van camino a la iglesia a casarse, o que están recién saliendo de ella, también escucha un suave llanto de bebé varios asientos mas adelante. Su ánimo no puede ser mejor, cree que de seguro será un viaje agradable, y tiene razón.
Luego de acomodarse en su asiento, piensa nuevamente en su destino mientras sigue mirando a su alrededor, espera con ansias llegar pronto. Ve rostros variados, escucha conversaciones de todo tipo, casi todas de tono alegre, el bebé dejó de llorar.
El maquinista activa una suave música para disfrutar durante el viaje, la melodía tiene varias décadas pero le es conocida y afortunadamente es una de sus favoritas. Si, el viaje será agradable.
Sus acompañantes inician una divertida conversación y el tiempo pasa alegremente. Sin darse cuenta cuándo la música dejó de sonar, ahora se escucha la voz del maquinista que anuncia que se están acercando a destino y preparen su equipaje. Varias personas se acomodan en sus asientos pero sin intenciones de bajar, otros comienzan a tomar sus cosas, algunos de sus acompañantes miran indecisos a otros del grupo que ya se están preparando.
Los mira con sorpresa cuando dos de ellos se despiden, le dan las gracias por el agradable viaje y le explican que se bajarán en esta estación pero continuarán su viaje por sendas distintas a la suya. Luego de esa sorpresa inicial se alegra por ellos y les desea lo mejor. Otros tres le dicen que continuarán en el tren; la sorpresa es mayor que antes pero lo comprende y luego de intercambiar promesas de visitas mutuas se despiden efusivamente. Está tomando sus cosas cuando ve al bebé bajando en brazos de su madre, seguida por el padre con algunos bultos, tras ellos y tomados de la mano va una de las parejas; se despide de sus ahora excompañeros de viaje, y avanza cerrando el grupo de los que bajan.
Una vez abajo mira hacia los puntos cardinales para orientarse, descubre dónde se encuentra y hacia dónde debe caminar, está alegre porque está comenzando a cumplir su sueño; avanza algunas calles mirando a lado y lado, viendo, conociendo, encontrando. Luego de unas horas de vagar se da cuenta que algo anda mal, mira nuevamente a su alrededor y siente que este lugar no es lo que realmente quiere, hay cosas extrañas, otras que no le gustan, así como también ve cosas bellas y apasionantes. Se debate entre sus ideales, lo que tendrá que aprender, lo profundo de algunos cambios que tendrá que hacer, lo que eran sus sueños, lo que anhelaba encontrar, y las maravillas que tiene enfrente. Intenta poner en orden sus ideas, quiere creer que es nostalgia temporal porque ya no tiene a sus compañeros de viaje, o que tenías las expectativas demasiado altas. En esta lucha sin sentido su yo interior, ese que siempre tiene la razón, gana la batalla; ha decidido que se quedará una temporada para conocer y disfrutar aquí donde acaba de llegar. Al mismo tiempo también decidió que éste no es su destino, debe cambiarlo.


30 de junio de 2014

Despedida

El sol está en su cenit, en el mejor momento de su vida, fuerte, cálido, imponente, está en el apogeo de su vida, sin embargo no puede dejar de pensar en el futuro y comienza a avanzar lentamente hacia el ocaso. La luna lo mira desde lejos, suspira, se da cuenta que su amado se aleja más y más, lo llama insistentemente, el sol avanza inexorable hacia su destino. A medida que se aleja comienza a oscurecer, la luna grita su nombre, pero el sol no da marcha atrás. La luna intenta llamar su atención cambiando su forma, mostrando unas suaves curvas, incluso a ratos toma un suave color rojizo, sin embargo el sol sigue su camino. La luna llora, sus lágrimas caen al mar y suben las mareas. El sol no se puede detener, su destino está escrito, lentamente baja hacia el horizonte, poco a poco cambia su amarillo intenso y abrasador para comenzar su despedida con unos tonos rojizos, sabe que su destino es otro y no lo puede cambiar, no lo quiere cambiar, debe acompañar otros despertares, debe llevar el amanecer a otros destinos.

23 de junio de 2014

Alma

Soledad abrumadora, aunque rodeado de amigos, familiares, compañeros, conocidos y desconocidos, siente la soledad que lo inunda, el vacío es inmenso, tanto como el vasto cielo nocturno donde, aún con sus millones de estrellas, es un vacío infinito, como su alma.
Le preguntan ¿cómo estás? y la respuesta sin pensarla sale de su boca: bien. Nadie cuestiona, nadie ve el vacío en sus ojos, nadie ve la soledad de su alma.

Parado en el balcón mira hacia la calle, las luces dan cuenta del movimiento de los autos, las calles iluminadas son testigo de la ciudad viva, el movimiento no cesa. Desde la lejanía esas millones de luces en el firmamento son testigos del movimiento del mundo y sus habitantes, todos los seres representan sus papeles en la historia de la vida, excepto uno, un ser, un cuerpo lleno de un alma vacía, un alma en soledad.

Su alma grita en silencio, un sonido sordo y melancólico, un sonido que sólo su alma escucha, un gemido, un susurro, un suspiro, una última exhalación.

Ahora el vacío es mayor en el firmamento, y una nueva alma brilla en él.

18 de junio de 2014

30 de mayo de 2014

La canción

Mientras en la radio deja de sonar una canción ochentera irreverente, a la vuelta de la esquina comienzo a escucharla nuevamente, aunque ahora en vivo ¿Déjà-vu auditivo?

10 de marzo de 2014

Duende en el parque

En el Parque Forestal un domingo temprano veo una pareja trotando y un perro siguiéndolos tranquilamente. Hacia el otro lado, tras un árbol veo un ser diminuto, con gorra y zapatos de puntas alargadas. Es un duende. Al oír un ladrido, mira despreocupadamente al perro y éste se esconde asustado tras la pareja. Cuidadosamente me acerco a él ahora que mira hacia otro lado. Cuando nota mi presencia cercana sale corriendo a esconderse detrás de unos arbustos. Lo persigo pero se me pierde de vista. Espero encontrarlo el próximo domingo para preguntarle cómo es la vida de un duende citadino.