6 de julio de 2014

Destino

El tren sale de la estación, lentamente inicia su recorrido, piensa en su destino y sonríe. Las personas que le acompañan en este viaje también están entusiasmadas. Ve gente a su alrededor, alegres, cabizbajos, pensativos, dos parejas tan cariñosas que parece que van camino a la iglesia a casarse, o que están recién saliendo de ella, también escucha un suave llanto de bebé varios asientos mas adelante. Su ánimo no puede ser mejor, cree que de seguro será un viaje agradable, y tiene razón.
Luego de acomodarse en su asiento, piensa nuevamente en su destino mientras sigue mirando a su alrededor, espera con ansias llegar pronto. Ve rostros variados, escucha conversaciones de todo tipo, casi todas de tono alegre, el bebé dejó de llorar.
El maquinista activa una suave música para disfrutar durante el viaje, la melodía tiene varias décadas pero le es conocida y afortunadamente es una de sus favoritas. Si, el viaje será agradable.
Sus acompañantes inician una divertida conversación y el tiempo pasa alegremente. Sin darse cuenta cuándo la música dejó de sonar, ahora se escucha la voz del maquinista que anuncia que se están acercando a destino y preparen su equipaje. Varias personas se acomodan en sus asientos pero sin intenciones de bajar, otros comienzan a tomar sus cosas, algunos de sus acompañantes miran indecisos a otros del grupo que ya se están preparando.
Los mira con sorpresa cuando dos de ellos se despiden, le dan las gracias por el agradable viaje y le explican que se bajarán en esta estación pero continuarán su viaje por sendas distintas a la suya. Luego de esa sorpresa inicial se alegra por ellos y les desea lo mejor. Otros tres le dicen que continuarán en el tren; la sorpresa es mayor que antes pero lo comprende y luego de intercambiar promesas de visitas mutuas se despiden efusivamente. Está tomando sus cosas cuando ve al bebé bajando en brazos de su madre, seguida por el padre con algunos bultos, tras ellos y tomados de la mano va una de las parejas; se despide de sus ahora excompañeros de viaje, y avanza cerrando el grupo de los que bajan.
Una vez abajo mira hacia los puntos cardinales para orientarse, descubre dónde se encuentra y hacia dónde debe caminar, está alegre porque está comenzando a cumplir su sueño; avanza algunas calles mirando a lado y lado, viendo, conociendo, encontrando. Luego de unas horas de vagar se da cuenta que algo anda mal, mira nuevamente a su alrededor y siente que este lugar no es lo que realmente quiere, hay cosas extrañas, otras que no le gustan, así como también ve cosas bellas y apasionantes. Se debate entre sus ideales, lo que tendrá que aprender, lo profundo de algunos cambios que tendrá que hacer, lo que eran sus sueños, lo que anhelaba encontrar, y las maravillas que tiene enfrente. Intenta poner en orden sus ideas, quiere creer que es nostalgia temporal porque ya no tiene a sus compañeros de viaje, o que tenías las expectativas demasiado altas. En esta lucha sin sentido su yo interior, ese que siempre tiene la razón, gana la batalla; ha decidido que se quedará una temporada para conocer y disfrutar aquí donde acaba de llegar. Al mismo tiempo también decidió que éste no es su destino, debe cambiarlo.


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