30 de junio de 2014

Despedida

El sol está en su cenit, en el mejor momento de su vida, fuerte, cálido, imponente, está en el apogeo de su vida, sin embargo no puede dejar de pensar en el futuro y comienza a avanzar lentamente hacia el ocaso. La luna lo mira desde lejos, suspira, se da cuenta que su amado se aleja más y más, lo llama insistentemente, el sol avanza inexorable hacia su destino. A medida que se aleja comienza a oscurecer, la luna grita su nombre, pero el sol no da marcha atrás. La luna intenta llamar su atención cambiando su forma, mostrando unas suaves curvas, incluso a ratos toma un suave color rojizo, sin embargo el sol sigue su camino. La luna llora, sus lágrimas caen al mar y suben las mareas. El sol no se puede detener, su destino está escrito, lentamente baja hacia el horizonte, poco a poco cambia su amarillo intenso y abrasador para comenzar su despedida con unos tonos rojizos, sabe que su destino es otro y no lo puede cambiar, no lo quiere cambiar, debe acompañar otros despertares, debe llevar el amanecer a otros destinos.

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